las
botellas se cierran herméticamente y se colocan en posición horizontal (en “rima”)
en oscuridad, a baja temperatura y en quietud absoluta. En el interior de las
botellas las levaduras ańadidas provocan una segunda fermentación transformando
el azúcar en alcohol y dióxido de carbono (gas), que queda atrapado en la botella.
La fermentación termina cuando se hayan agotado los azúcares, lo que requiere
entre 1 y 3 meses. El tiempo de fermentación y crianza dura, como mínimo, 9
meses.